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	<title>Mejora emocional &#8211; Merlina Meiler</title>
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	<title>Mejora emocional &#8211; Merlina Meiler</title>
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		<title>10 en todo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 14:10:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Inseguridad]]></category>
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					<description><![CDATA[No es posible ser 10 en todo. Si buscas la perfección en todas las áreas de tu vida, te llevarás más decepciones de las que desearías. Ser un 8 o un 9 en algunas no implica, necesariamente, conformarse o creer que uno no es lo suficientemente bueno. Muchas veces, ahí reside la clave para que [&#8230;]]]></description>
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<p>No es posible ser 10 en todo.</p>



<p>Si buscas la perfección en todas las áreas de tu vida, te llevarás más decepciones de las que desearías.</p>



<p>Ser un 8 o un 9 en algunas no implica, necesariamente, conformarse o creer que uno no es lo suficientemente bueno.</p>



<p>Muchas veces, ahí reside la clave para que puedas estar, simplemente, más contento y relajado.</p>



<p>Estoy segura de que en unos cuantos puntos te destacas y tal vez no sientes el orgullo y la satisfacción enormes que deberías, porque te enfocas más de lo debido en aquello que no te sale tan bien.</p>



<p>Entonces, ese logro inmenso se opaca y se nubla tu felicidad.</p>



<p>Es lógico que haya puntos en los que tienes alguna dificultad o te parezcan vedados.</p>



<p>Esto es lo habitual en los seres humanos y es lógico que así sea: tienes talentos varios que cubren muchos aspectos; por otra parte, ciertos espacios no están completos o quedan en el camino.</p>



<p>Algunos ejemplos que me vienen a la mente:</p>



<p>Quizá solo pudiste tener un hijo y hubieses deseado tener más.</p>



<p>O sientes que tu cuerpo o tus atributos físicos no acompañan tu inteligencia o tu empuje.</p>



<p>O tienes una vida familiar plena pero no el trabajo o el dinero que querrías.</p>



<p>O te destacas en un deporte, en tu trabajo o en otra área pero hay algo que careces y piensas demasiado a menudo en ese vacío.</p>



<p>Por un instante, mira a tu alrededor: quienes te rodean tienen vidas reales, con logros y con desaciertos, con presencias y con olvidos, con desventajas y con beneficios.</p>



<p>Si alguien quiere convencerte de que le va fantástico en cada una de las facetas de su vida, no le creas.</p>



<p>Tal vez precisa engañarse a sí mismo y disimular sus carencias o sus falencias para no enfrentarlas, sin darse cuenta de que ser consciente de ellas ayuda a atravesarlas (muchas veces, en compañía se hacen más llevaderas) y a tener más en claro el camino a seguir.</p>



<p>También fortalece el estar parado exactamente en el lugar propio: es mucho más fácil enfrentar el día a día apostado allí que desde un sitio ficticio, casi imposible de sostener.</p>



<p>Como considero que, además de que nadie abarca un 10 absoluto, tampoco nadie puede tenerlo todo, cuando veo cosas que no tengo o metas que no he alcanzado y ya quedaron definitivamente atrás, pienso que probablemente,&nbsp; eso no era para mí, y al instante me enfoco en las áreas en las que sí me siento segura o plena. Si me centrara solo en lo que me falta, estaría viendo el vaso medio vacío permanentemente, con una pequeñísima o sin ninguna posibilidad de salir de este estado de ánimo perjudicial.</p>



<p>No le des la espalda a aquello que no hay en tu vida o desearías que fuera distinto o mejor, pero tampoco enfoques tu máxima atención en ello.</p>



<p>¡Ten orgullo de la persona que eres y aprecia todo lo que tienes, es mucho más de lo que imaginas!</p>
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		<title>Adolescentes eternos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 12:23:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Comodidad]]></category>
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					<description><![CDATA[A veces cuesta reconocerlos porque dan la impresión de ser personas maduras, independientes, que se valen por sí mismas. Son los adolescentes eternos: mujeres y hombres que siguen viviendo en la casa de sus padres, a pesar de que los años de escolaridad hayan quedado atrás (en muchos casos, muy atrás). No me refiero a [&#8230;]]]></description>
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<p>A veces cuesta reconocerlos porque dan la impresión de ser personas maduras, independientes, que se valen por sí mismas. Son los adolescentes eternos: mujeres y hombres que siguen viviendo en la casa de sus padres, a pesar de que los años de escolaridad hayan quedado atrás (en muchos casos, muy atrás).</p>



<p>No me refiero a quienes viven en la casa familiar porque deben cuidar a alguno de los integrantes, sino a aquellos que incluso pasados los 30 años no se mudan solos o con su pareja, ni tienen planes para hacerlo. Este fenómeno es moneda corriente en prácticamente toda América Latina. No llama la atención si una mujer (o un hombre) de más de 30 años aún duerme en la misma habitación que tenía cuando iba a la escuela. De hecho, es incluso habitual que su pareja se quede a dormir con él o ella en el cuarto. Estoy de acuerdo con el hecho de que no hay mejor lugar para un niño o un joven que el hogar familiar, pero llega un punto en el que precisamos tomar las riendas de nuestra propia vida e independizarnos.</p>



<p>Creo que atribuir esta actitud a la crisis económica es demasiado simplista. Hace algunos meses e incluso años, la economía florecía y muchísimas personas adultas permanecían acobijadas en el hogar en el que nacieron. Hay quienes generan ingresos considerables pero prefieren continuar de este modo.</p>



<p>Personalmente, considero que la comodidad y el no asumir la edad que tienen (con las responsabilidades que esto implica) son un factor determinante. ¿Para qué pagar impuestos o servicios, lidiar con un refrigerador semi vacío, ocuparse de la ropa sucia, o incluso preparar el desayuno? A mamá y papá les gusta estar a cargo de eso…</p>



<p>También hay padres que no permiten que sus hijos o hijas se vayan hasta que no se casen, o que alientan a sus “pequeños” a permanecer viviendo con ellos (tampoco asumen que han crecido, y tal vez intentan seguir generando una alta dependencia, como cuando eran niños).</p>



<p>¿Qué crees que lleva a los eternos adolescentes a no querer irse del hogar familiar?</p>
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		<title>Aceptación: Otra oportunidad en la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 13:21:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Paz interior]]></category>
		<category><![CDATA[Salud emocional]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando sobreviene un gran disgusto, nos parece que todo está perdido. Sin embargo, la vida suele darnos lo que habitualmente se llama una segunda oportunidad. Además, es bueno saber que, en realidad, las oportunidades son muchas más que dos… En la vida de toda persona se produce una gran debacle en algún momento.&#160; Al oír [&#8230;]]]></description>
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<p>Cuando sobreviene un gran disgusto, nos parece que todo está perdido. Sin embargo, la vida suele darnos lo que habitualmente se llama una segunda oportunidad. Además, es bueno saber que, en realidad, las oportunidades son muchas más que dos…</p>



<p>En la vida de toda persona se produce una gran debacle en algún momento.&nbsp; Al oír el diagnóstico de una enfermedad difícil, luego de una gran desilusión sentimental, la muerte de alguien cercano, a causa de una iniciativa comercial frustrada o alguna situación de este tenor, la primera percepción suele ser que ahí se termina todo. El fin del mundo acaba de anunciarse para nosotros. Vemos imposible volver a levantar cabeza, nos parece estar en un callejón sin salida, con acceso vedado a la felicidad.</p>



<p>La primera etapa por lo general es la negación: a mí no me puede estar pasando esto, hay una equivocación, el teléfono va a sonar y ese llamado va a terminar con la angustia que siento. La negación es una respuesta instintiva a la desesperanza. Nuestro mecanismo de supervivencia lucha contra la agresión provocada por noticias angustiantes, tratamos con todo nuestro empeño que no sea verdad lo que está aconteciendo.</p>



<p>Suele manifestarse cierta depresión, ya que en un principio no se vislumbra la salida, y si se llegara a tener idea de cómo dejar atrás la debacle, la solución muchas veces suele no ser instantánea y requerir un gran esfuerzo. Algunas personas fluctúan entre períodos de depresión y otros de exaltación en los que tratan de llevarse el mundo por delante y creen que así la situación cambiará mágicamente.</p>



<p>En este punto cabe señalar que no hay actitudes buenas o malas, en los momentos de crisis reaccionamos como podemos y es positivo permitirnos que así sea.</p>



<p>Lo que produjo la debacle fue un proceso, el salir de ella, también lo será. Es bien posible hacer el intento ¡y tener éxito!. “Nada es permanente, todo se transforma”, reza una ley física. Vale la pena vivir y apostar al futuro, donde nos esperan un sinnúmero de posibilidades variadas en todos los campos. Una excelente manera de descubrir nuevamente la claridad es con compañía, o sea, hay que tener en cuenta que pedir ayuda a quien creamos conveniente es clave es este momento.</p>



<p><strong>Pasos útiles</strong></p>



<p>Para transitar el proceso de salida de esta situación tan dura, primero es necesario aceptarla. La aceptación implica entender cabalmente que, en efecto, esto tan temido o completamente inesperado tuvo lugar, y nos está sucediendo a nosotros. Aunque no lo merezcamos, no queramos o no sepamos qué hacer, sí, nos está pasando. En la medida que podamos, a nuestro tiempo, describamos la situación en primera persona. Una vez que nos acostumbremos a esta nueva realidad, el dolor irá quedando atrás.</p>



<p>Aceptación implica también perdonarnos incondicionalmente. Por los alertas que no quisimos o no pudimos ver. Por la negligencia o la extrema inocencia con la que actuamos. Por haber confiado a ciegas en nosotros mismos o en otra persona. Por no haber escuchado lo que nos decían, o por haber callado nuestras propias voces internas.</p>



<p>La aceptación es el puente que nos lleva del dolor a la paz interior.  Nos conecta con nuestra condición de seres humanos, falibles, con errores y defectos, al igual que todas las personas que nos rodean.  Asumir los errores como propios nos aporta claridad de conciencia. El autoconocimiento es esencial en la búsqueda del equilibrio psicofísico.</p>



<p><strong>Otra oportunidad</strong></p>



<p>El aceptar el momento presente abre las puertas hacia otra oportunidad en la vida. Al entender exactamente qué sucede operamos en la realidad, y así contamos con la mejor predisposición interior para ver el abanico de posibilidades que se abre delante nuestro. De este modo lograremos las modificaciones de rumbo que deseamos. Todos tenemos la capacidad de procurarnos un futuro mejor. Cada día puede significar una nueva oportunidad y trasformarse en un nuevo comienzo y en el primer paso hacia un futuro promisorio, si así lo decidimos.</p>
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		<title>Conflictos saludables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 13:45:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Parejas]]></category>
		<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Inseguridad]]></category>
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<p>Lo que hace fuerte a una persona o a una pareja no es evadir los conflictos o jactarse de no discutir. No se puede tapar la realidad ni disfrazarla, esto sólo dura un corto tiempo. La ausencia de conflicto es la negación de su existencia. En toda ocasión que haya dos o más personas, habrá ciertos puntos en los que no piensen de la misma manera, es natural que así sea. Discutir es una manera de comunicarse. Siempre y cuando la discusión, entendida como intercambio de palabras y de ideas, esté basada en el respeto. A veces un simple comentario que en un principio parece sin sentido se transforma en una debacle. Esto indica que había temas subyacentes sin resolver, y que quedaron suspendidos en el aire hasta que la menor alusión a ellos hizo que estallen como una bomba.<br><br>Es peor hacer de cuenta que no pasa nada o que no se ha suscitado situación alguna que nos preocupa, nos incomoda o nos hace verdaderamente infelices, y relegarla “por el bien de la familia”, “para no pelear”, “si igual nada va a cambiar”. No enfrentar los acontecimientos y esperar que desaparezcan o se modifiquen por sí solos no demuestra madurez. Se pueden intercambiar opiniones de manera adulta, sin golpes bajos, para que el debate transcurra por carriles civilizados.</p>



<p>Muchas veces se comienza a charlar sobre un tema y sin saber cómo esto deriva en viejos rencores o temas recurrentes. Éste es un indicador de que hay situaciones del pasado que aún no se han saldado. O que hay heridas abiertas que siguen supurando ante el primer estímulo. Es una buena idea en estos casos respirar hondo, guardar la calma, tratar de no levantar el tono de voz y escuchar a nuestro interlocutor para tratar de comprender su punto de vista. Al pensar qué actitud tomar y evaluar opciones, no busques la aprobación de la otra persona, a cualquier precio, desoyendo tus necesidades, ni digas sólo lo que él o ella desean escuchar; ya que el precio que pagarás por esto será demasiado alto.</p>



<p>La falta de discusiones y de ideas encontradas, muchas veces, es sinónimo de ceder, dejar de lado nuestras creencias para abrazar las de la otra persona, por miedo a perderla, a que se enoje, o a que reaccione de una manera indeseada. Sacrificar tus creencias y tus principios nunca vale la pena, por nadie, ya que el hacerlo se generan conflictos interpersonales que drenarán tu energía y pueden provocar resentimiento contra la otra persona o un enojo difícil de tolerar contra ti mismo, dos actitudes que pueden hacer que tomes decisiones que darán como resultado lo contrario a lo que verdaderamente deseas.</p>



<p>No vale la pena volver a referirse nuevamente a hechos que ya han sido debatidos en otras oportunidades. Si te das cuenta que alguna herida no ha cicatrizado, toca el tema nuevamente en sólo una oportunidad, por última vez; date el gusto de expresar todo lo que sientes y necesitas decir, y deja en el pasado ese capítulo de tu vida. Permítete darle un cierre y ponle un punto final, ya que es la actitud más sana que puedes adoptar. Mira hacia el futuro de aquí en más con energías renovadas.</p>
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		<title>Vivir en armonía</title>
		<link>https://merlinameiler.com/vivir-en-armonia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 13:39:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Paz interior]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Este año, me he propuesto vivir en armonía. Para ello, he tomado algunas decisiones: . En caso de dudas ante una respuesta, me tomaré el tiempo que pueda para decidir –muchas veces, no es necesario apresurarse en un Sí o en un NO y podemos reflexionar, aunque sea unos minutos, antes de comunicar nuestra elección. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Este año, me he propuesto vivir en armonía.<br></p>



<p>Para ello, he tomado algunas decisiones:<br></p>



<p>. En caso de dudas ante una respuesta, me tomaré el tiempo que pueda para decidir –muchas veces, no es necesario apresurarse en un Sí o en un NO y podemos reflexionar, aunque sea unos minutos, antes de comunicar nuestra elección<br>. Aprenderé a decir que NO en ciertas situaciones a las que, cuando accedo, me siento mal conmigo misma (provenga de quien provenga). Conque lo logre en el 50 % de las oportunidades, me sentiré un 50 % mejor –lo que suena muy bien.<br>. Valoraré aún más todo lo positivo que encuentre en mi camino (trabajo, relaciones, familiares, lindos momentos) y aprenderé de los momentos difíciles, en los que, como siempre, buscaré el apoyo de mis seres queridos y de quienes aparezcan en esas circunstancias para ayudarme.<br>. Pondré aún más límites, no solo a la gente que me rodea, sino también a diversos asuntos que me generan conflictos. El “pintar la raya” es un ejercicio diario que se va aprendiendo y, aunque haya temas que nos resulten menos sencillos de manejar, igualmente podremos ver en ese sentido avances –pequeños, moderados, enormes, todos serán bienvenidos.<br>. Enfrentaré los vacíos que tengo –de esto, nadie está exento-, sin tratar de taparlos con otras cosas (trabajo o hiperactividad, por ejemplo). Es mucho más sano aceptar que nos falta esto o aquello, y hacer algo por obtenerlo o aceptar que no será parte de nuestra vida, que atiborrarnos de ocupaciones para pensar menos.<br>. Me alimentaré mejor, dándome cada tanto esos gustos que tanto me fascinan y sintiéndome bien cuando lo hago –dicen que no es lo mismo comer una porción de pastel (torta), un chocolate o papas fritas con culpa que sin ella, ya que de la segunda manera verdaderamente lo disfrutamos y nos cae bien.<br>. Veré menos televisión e interactuaré más con seres reales, de carne y hueso. La comunicación con las demás personas enriquece, suele ser bastante más productiva que estar sentado frente a una “caja boba” y llena el alma y el corazón.<br>. También aprovecharé para leer más (en mi caso, me fascinan las biografías) ya que la lectura estimula la imaginación y amplía el lenguaje. Además, los libros son una excelente compañía.<br>.Me enfocaré aún más en todo lo que me hace feliz. Obviamente, seguiré escribiendo en el blog y en las redes sociales, ya que son canales de expresión y de comunicación fascinantes.<br>¿Qué vas a hacer o dejar de hacer para lograr armonía este año?</p>
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		<title>De la inacción a la acción</title>
		<link>https://merlinameiler.com/de-la-inaccion-a-la-accion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 13:12:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Desgano]]></category>
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					<description><![CDATA[Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡solo necesitas ponerte en acción!&#160; En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo. En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡solo necesitas ponerte en acción!&nbsp; En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo.</p>



<p>En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas no han salido como esperábamos. Se derrumbaron proyectos, sueños. Nos embarga un sentimiento de pesar y malestar, y querríamos quedarnos en casa todo el día, dentro de nuestro caparazón protector. O salimos a la calle compulsivamente sin rumbo fijo. Nos agobian preocupaciones, nos sentimos tristes, decepcionados. Probablemente pensemos en algún tema en particular de manera recurrente, y de hecho pasamos horas dándole vueltas al asunto.</p>



<p>Tal vez lloremos, ataquemos la heladera hasta vaciarla, o no nos pase bocado por la garganta. El patrón de conducta de cada persona para evadirse del presente es diferente, pero suele tener un denominador común: la inacción.&nbsp; Horas letárgicas frente al televisor. En muchos casos vemos que se repite la misma rutina, día tras día. Preferimos el mutismo y la reclusión. O para descargarnos, a lo sumo ,hacemos llamados telefónicos interminables que nos hacen recrear nuestra angustia.&nbsp; En realidad no generamos nada nuevo, solo nos volvemos a sumergir en lo mismo una y otra vez.&nbsp;</p>



<p>Para no enfrentar el presente la gente busca diferentes vías de escape. Una es el disgusto constante, la queja por la queja misma. Nada de lo que hacemos nos satisface y todo tiene el mismo color gris.&nbsp; No disfrutamos de la vida, las cosas que hacemos no nos completan, siempre nos falta algo. No estamos centrados en el presente, sino en comparar situaciones pasadas con lo actual.</p>



<p>Otra razón que nos paraliza en el presente es la pre-ocupación. Nos sentamos a pensar qué pasaría si tal o cual evento se produjese, en vez de hacer algo activamente para evitarlo (si es posible), o de pasar nuestro tiempo disfrutándolo y haciendo cosas productivas. La pre-ocupación nos llena de ansiedad y temor, creamos estas sensaciones y las vivimos como si fueran reales, mientras que son meramente el producto de nuestra mente que trata de sacarnos de nuestro centro y de nuestro momento presente.</p>



<p>¿Recuerdas la última vez que te pre-ocupaste por algo seriamente? ¿Cuánto tiempo pasaste pensando en el tema, inmóvil? ¿Cómo te sentiste? ¿Qué te dijiste? ¿Valió la pena haber malgastado todo ese tiempo y esa energía en elucubrar situaciones que no son reales? Si tienes miedo de, por ejemplo, contraer una enfermedad, ¿no es mejor vacunarse, ir al médico, dejar de comer ciertas comidas, aprender a cocinar otras, hacer ejercicio, etc., en vez de quedarse sentado pensando en qué síntomas crees que tienes y qué pasaría si te enfermaras?</p>



<p>Si alguna de las conductas descritas anteriormente se aplica a tu caso, estás tratando de evadir el presente mediante recursos poco saludables. Para salir de la situación que te paraliza, te propongo dos acciones: la primera es ponerle una fecha al día que vas a concentrarte en el problema que te atañe, de este modo, por ejemplo:&nbsp; “Ahora me doy cuenta que no quiero enfrentar que &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;, voy a volver a pensar en este tema el día &#8230;&#8230;. por la mañana, cuando ya estaré más preparado para encararlo”.</p>



<p>Para la segunda acción, hace falta cambiar nuestros hábitos, salir de las rutinas prefijadas, hacer algo distinto que implique ponernos en movimiento.&nbsp; Cualquier cosa que hagas estará bien, siempre y cuando genere un cambio productivo en las actividades que viniste haciendo. Las mujeres cuando estamos tristes solemos ir al salón de belleza a cambiarnos el peinado. ¡Al menos nos estamos poniendo en movimiento y cambiamos el patrón!</p>



<p>¿Cómo logramos dar este paso? Decide ahora, mientras lees este artículo, hacer algo distinto hoy. Apenas una sola cosa. Permítete, solo por hoy, llevar a cabo algo que hace tiempo quieras hacer. O que los demás desalentaron “porque ya no eres un niño”, “no es para mujeres”, “sale demasiado dinero”, o limitaciones semejantes. O algo que se te ocurra en este preciso instante que sea diferente a tus actividades habituales. Fíjate cómo te sientes. Una vez que quiebres el círculo de la inacción y te pongas en movimiento tu vida se irá llenando progresivamente de más y más colores.</p>
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		<title>El amor en pausa: ¿qué significa pedir un tiempo a la pareja?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 12:59:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Parejas]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro]]></category>
		<category><![CDATA[incertidumbre]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué sucede cuando uno de los dos miembros de una pareja pide un tiempo? ¿Inevitablemente, se acabó el amor? En esta nota de Daniela Ceccato (publicado en la revista “Entrecasa”), va incluida también mi opinión sobre el tema. &#160;“Necesito un tiempo”. Es difícil decirlo y más difícil aún escucharlo. La primera sensación de quien recibe [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>¿Qué sucede cuando uno de los dos miembros de una pareja pide un tiempo?</p>



<p>¿Inevitablemente, se acabó el amor?</p>



<p>En esta nota de Daniela Ceccato (publicado en la revista “Entrecasa”), va incluida también mi opinión sobre el tema.</p>



<p>&nbsp;“Necesito un tiempo”. Es difícil decirlo y más difícil aún escucharlo. La primera sensación de quien recibe esta noticia es preguntarse cosas como “¿ya no me ama?”, “¿se cansó de mí?” y acaso también&nbsp; “¿estará con alguien más?”. Por todo&nbsp; esto, lo primero será saber si lo que de verdad se quiere es un tiempo, o si lo que hay es una incapacidad de poner fin a una relación que fue muy significativa para nuestras vidas, pero que ya terminó, y nos cuesta asumirlo. Ahora, cuando de verdad la pareja pide, necesita, un cambio, lo ideal es que alguno de los dos pueda pedirlo. Y que el otro, quien lo recibe, pueda estar abierto a su significado. “Cuando hay un planteamiento de tiempo, debe existir una crisis individual, porque uno es el que se anima a demostrar o plantear su malestar. O de los dos, porque sienten que el vínculo cambió y no se encuentran bien en la relación”, señala la psicóloga mariana Goldring. Ya sea por peleas eternas, aburrimiento, otra persona dando vueltas, cansancio, ¿conviene o no pedir un tiempo?</p>



<p>En No sos vos, soy yo, la película de Juan Taratuto (estrenada en 2004), sus protagonistas Javier (Diego Peretti) y María (Soledad Villamil) se acaban de casar para conseguir la green card y mudarse a estados unidos. Ella es quien viaja primero y, por teléfono, le comunica a Javier que mejor no vaya, que necesita un tiempo. Él, por completo desprevenido, no entiende nada; pero le hace caso y se queda a esperarla. Hasta que ella le dice que conoció a otro: entonces el mundo de Javier se derrite en sus manos. Sucede que, en las relaciones amorosas, nadie zafa de los malos ratos. Las parejas que ya llevan bastante tiempo juntas están acostumbradas a los vaivenes de la vida cotidiana. Y como han vivido varias etapas (primeros pasos en la profesión, elección del nidito de amor, el nacimiento de un hijo, entre otras), pasaron también por distintos sentimientos: de enojos rabiosos a la dulce reconciliación, de la primeriza pasión desbordada a una meseta sexual implacable. Hablaron mucho y tuvieron silencios eternos. Así, cada pareja vive sus distintas fases como puede o como le sale.</p>



<p>Según Merlina Meiler, coach con un máster en Programación Neurolingüística, a cargo de la web www.mejoraemocional.com (ganador premio mate.ar mejor Blog 2010), que uno de los dos pida un tiempo “indica, por lo general, que necesita poner distancia y ver las cosas en perspectiva. No implica, necesariamente, una separación definitiva ni que haya otra persona. Las separaciones temporales suelen situarnos en un lugar de bastante vulnerabilidad. Tanto en el caso de una convivencia como de residir cada uno en su hogar, la realidad es que no sabemos qué va a suceder y, por lo general, tememos lo peor”.</p>



<p>“Cuando hay un planteamiento de tiempo, seguro que hay una crisis, porque uno es el que se anima a demostrar o plantear su malestar”. (Goldring)</p>



<p>“Las parejas caen en letargos que dan lugar a dudas y desde ya un sacudón como lo es una separación puede lograr que la pasión renazca”. (Merlina Meiler)</p>



<p>Amalia (35), docente, cuenta que cuando decidió pedirle un tiempo a su marido fue porque, en realidad, sentía que había alcanzado una comodidad que no le permitía ver si estaba con él por amor o porque ya era costumbre. “Fue un tiempo difícil para mí, aunque necesario. Empecé terapia con urgencia, porque tenía una angustia tremenda. ¡No podía ser! En mi vida todo estaba bien y eso me hacía mal. Entonces, creía que en realidad no estaba todo ‘tan bien’, sino que yo no podía ver la realidad: ‘que tenía que estar sola’. Mi mejor amiga estaba en proceso de separación (al igual que otros conocidos) y yo me sumergí en sus dramas; sin darme cuenta, los tomé como propios. Es como que veía que a mi alrededor las relaciones no eran tan fáciles para los demás, y pensaba que así debía ser. Hablé con mi marido, quien no entendía nada. Le pedí un tiempo, le expliqué que quería probar de estar sola y él, con una seguridad enorme, me dijo que no: que pensara en esos días, pero que si se separaba, se separaba; nada de ir y volver. Su seguridad me contagió, fue como un cachetazo, me hizo reaccionar de que casi cometo el peor de los errores, dejar mi relación con él porque ‘tenía dudas’. Obvio, que estas dudas pasaron a otras áreas de la vida que traté con mi psicóloga”.</p>



<p>Como bien explica Meiler: “Muchas veces, este tipo de situaciones sirven realmente para fortalecer a la pareja. El ser humano es propenso a no valorar todo lo que tiene y a darlo por sentado, y el terreno de los vínculos amorosos no es ajeno a esta tendencia. Las parejas de larga data suelen caer en importantes letargos que, en ciertas ocasiones, dan lugar a dudas existenciales: un sacudón tal como una separación puede lograr que la pasión y el interés renazcan”. Aunque Amalia no llegó a separarse ni por un minuto, dice que sintió muy fuerte “cómo sería el estar sin él y realmente no lo soporté. Fue un sacudón al corazón muy fuerte. Para mí fue súper necesario, ya que me ayudó a ver lo que tenía frente a mis ojos: una relación amorosa muy buena. Claro que peleamos, discutimos y todo lo habitual de dos personas que conviven; pero nos amamos y eso es muy vital. Además, cada uno tiene su espacio y, aunque tenemos una rutina marcada, tratamos de hacer cosas distintas cada semana”.</p>



<p>“¡Necesito respirar!”, le dijo la mujer a Ramiro (29), empleado, y a él, que no se la veía venir, esta frase le quedó resonando: “¿Qué significa? Me pregunté más de una vez, ¿que la relación la asfixiaba o que yo no la dejaba respirar?”. Es que nadie quiere, ni está preparado para escuchar esto. Pero un día, nuestra pareja nos despabila con su pedido. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que el otro estaba harto de la relación?</p>



<p>Atónitos, no sabemos qué hacer. Es habitual, cuenta la especialista Goldring, porque: “La persona que se entera de este planteo, por lo general, es tomada por sorpresa, porque negó a que había cambios o indicios en la otra persona. También, puede que supiera que la relación estaba mal, pero no estar de acuerdo en que el otro se vaya, porque siente que está todo bien y se puede arreglar. Puede pensar que existe otra persona. Puede enojarse, o bien proponer asistir a terapia por su cuenta o de pareja”. En fin, cada uno lo tomará como pueda. Ramiro comenta que cuando su mujer le pidió un tiempo, se quedó helado: “No me lo esperaba para nada. Es verdad que veníamos discutiendo por cualquier cosa. Ella trabajaba mucho y yo, desde hacía tres meses, estaba sin trabajo. Estaba muy mal y ni yo me aguantaba. Ella, aunque intentaba levantarme el ánimo, prefería las más de las veces quedarse a trabajar hasta más tarde. Me evitaba. Hasta que un día, me vino con este planteo. Me dijo que me amaba, pero que necesitaba un respiro, porque mientras yo quería que tuviéramos un hijo, ella solo quería terminar la carrera y crecer en su profesión. Además, ella sentía el peso de haber estado solo conmigo en la cama; y no soportaba que yo sí tuviera un pasado. La verdad es que la amaba tanto, que le di un tiempo. Como estábamos viviendo en un departamento que me había dejado mi tía, fue ella la que se fue. La pasé terrible. Al principio, pensaba que me iba a extrañar e iba a volver pronto. Sin embargo, el tiempo pasó y, aunque nunca pusimos una fecha y ella me repetía que yo era el hombre de su vida, la relación se terminó definitivamente.</p>



<p>Pasé un año esperando, hasta que le dije que basta, que no iba a esperarla más. Y ella decidió seguir así. Fue muy duro, y con el paso de los años me di cuenta de que, en realidad, ella se había desenamorado y no lo podía decir en voz alta. A mí no me quedó otra que desenamorarme también”.</p>



<p>Aunque, en este caso, el vínculo llegó a su fin, no siempre sucede esto. De todas formas, vale recalcar que, en esta relación, el pedido de tiempo sirvió como amortiguación al gran golpe de querer separarse porque uno de los dos dejó de amar. Darse cuenta de que el amor se acabó no resulta sencillo; y el tener que decirlo, menos aún. Pero, como aconseja merlina Meiler, si la pareja propone estar un tiempo separados, no creer que se avecina el fin de la pareja: “Preguntale bien en claro cuáles serían los términos de este nuevo estado (fijate si hay alguno al que no querés acceder y, en tal caso, sugerí alguna alternativa). Yo no me opondría a la decisión de él (o ella) de estar en soledad, ya que es mucho lo que podés ganar y negarte, probablemente, sumaría a la seguidilla de reproches o de momentos incómodos que se han sucedido y que han dado lugar a este pedido. Tomate este lapso para meditar sobre lo que sucedió. Estoy segura de que has escuchado palabras a las que has hecho oídos sordos en variadas ocasiones.</p>



<p>O no has puesto los límites requeridos y tu imagen ha ido bajando con el tiempo. O has tenido actitudes que molestaron a ese ser querido y recién ahora te das cuenta de que podés perderlo. Tener en claro qué motivó esta situación es la clave para hallar una solución y para tomar medidas reparadoras que den lugar a la posibilidad de entablar un nuevo diálogo, más fluido y profundo”.</p>



<p><strong>A los chicos, ¿cómo se lo decimos?</strong></p>



<p>Merlina Meiler es bien clara al respecto:&nbsp; “Con la verdad, sin dar demasiados detalles. Si uno de los dos se va de la casa, los niños deben saber exactamente dónde estará. Es preferible, remarca, no hacerlos partícipes de la decisión de la pareja; es decir, “el tema en cuestión es de los padres y ellos deben darles la noticia a sus hijos, cuando la decidan”.&nbsp; Sí, aconseja, preguntarles cómo se sienten y reafirmarles, en todo momento, que ellos no tienen nada que ver con los asuntos a resolver por sus mayores, que su mamá y su papá los aman más que a nadie y que ese amor permanecerá inalterable, independientemente de la decisión final.</p>



<p><strong>Tiempo para… hacer un trato</strong></p>



<p>“Una pareja madura se forma con pactos o alianzas conscientes y otras inconscientes. El trabajo de estar en pareja es tener una buena comunicación, con respeto y confianza; en la que cada uno tenga espacios individuales y proyectos de pareja compartidos”, afirma Goldring. Amalia cuenta que, luego de esa crisis, se dio cuenta de que en realidad no tenía su propio espacio: “Aunque tenía una profesión y la desempeñaba, me faltaba algo. Al final de cada día laboral, lo único que pensaba era hacer algo con mi marido, y él siempre tenía un plan: cena con amigos, jugar a fútbol, etc. ¿Y yo? Nada de nada. Con mis amigas rara vez nos veíamos, una porque tenía a su bebé recién nacido, la otra porque no podía porque estaba haciendo un curso y trabajando. Entonces, decidí empezar un taller de pintura –algo que siempre me había gustado, pero dejaba de lado por excusas– y también gimnasia; y así encontré una buena manera de tener mi espacio, más allá de la relación”.</p>



<p>En definitiva, un tiempo, un espacio o como se lo quiera llamar, puede ser muy productivo. “Si la pareja supera la crisis juntos, crece y se fortalece. La mayoría de las veces, dentro de la convivencia; pero puede ocurrir que se distancie alguno (con o sin el visto bueno del otro). En los temas personales que no atañen a la pareja, pueden darse todas las opciones posibles de acuerdo a la tranquilidad, seguridad o no que tenga su partenaire”, explica Goldring. Por su parte, Meiler considera que el “mientras tanto” puede servir para registrar los planteos que haya hecho el otro y recomienda:</p>



<p>“Llega al meollo del mensaje que te han querido dar. No darse cuenta de lo que le pasa al otro, de sus necesidades y deseos provoca esa sensación de ‘mejor solo que con una persona que no me registra’. ‘Pensá de forma detenida en los cambios que harás. Nadie es perfecto y todos, absolutamente, precisamos realizar ciertas modificaciones en nuestra conducta o en nuestro carácter para que vivir con nosotros sea más placentero y para volver a ser deseados. No prometas cosas que sabes que no cumplirás”. Por último, aconseja que luego de decidir qué podés cambiar y qué no, elegí aquello que sabes vas a poder comprometerte o que harás el intento por modificar: “Si has dicho una y otra vez que dejarás de lado cierto hábito y no lo has hecho, no sería prudente volver a aducir lo mismo, ya que despertarás recelo y desconfianza en quien ha elegido esta separación temporal”.</p>



<p>En definitiva, la clave es tener una comunicación bien clara. Lo que más cuesta, ¿no? entender lo que el otro nos está pidiendo parece fácil, pero la mayoría de las veces hacemos oídos sordos y actuamos por inercia (y viceversa). Comprender que la persona con la que vivimos puede llegar a tener nuevas necesidades es importante para no victimizarnos ni anteponernos a sus deseos de cambios. Darle aire y aprender a escuchar son claves para cualquier pareja. La rutina nos pone en automático: llevamos los chicos al colegio, vamos a trabajar, volvemos a casa, preparamos la cena, hablamos de cómo fue el día; a veces, ni siquiera, y preferimos ver la televisión. En las relaciones de años, ya están las esencias de cada uno expuestas. No hace falta (creemos) remarcar lo bueno para que el otro nos ame. Ya nos ama.</p>



<p>Entonces, dejamos aflorar nuestro monstruo interior, el que hace de las suyas. Como en el TEG, tendremos que empezar a emplear tácticas y estrategias, pero para no atacarse. Pedir un tiempo cuando avecinamos una guerra y crear un plan neutral para, por fin, levantar la bandera blanca. Conquistar el corazón del otro una vez más, sabiendo qué quiere y qué no, puede ser la mejor estrategia para recomenzar la aventura del amor.</p>
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		<title>Pequeñas acciones, grandes recompensas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jan 2026 20:09:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Alegría]]></category>
		<category><![CDATA[Paz interior]]></category>
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					<description><![CDATA[Todo lo que brindamos vuelve a nosotros. En muchos casos, aumentado. Ser cordial, además de evidenciar educación y de ser una buena costumbre, estimula a los demás a actuar de igual modo hacia nosotros y, por consiguiente, tenemos más posibilidades de recibir lo mismo: palabras agradables, consideración y, por qué no, hasta buenos deseos. Para [&#8230;]]]></description>
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<p>Todo lo que brindamos vuelve a nosotros. En muchos casos, aumentado.</p>



<p>Ser cordial, además de evidenciar educación y de ser una buena costumbre, estimula a los demás a actuar de igual modo hacia nosotros y, por consiguiente, tenemos más posibilidades de recibir lo mismo: palabras agradables, consideración y, por qué no, hasta buenos deseos.</p>



<p>Para mí, la cordialidad incluye el saludo, demostrar gratitud y usar “por favor” al pedir algo, ya que surten el mismo efecto en el otro (¡y en nosotros mismos!).</p>



<p>Yo soy la típica vecina que saluda o sonríe a los demás vecinos al cruzármelos y agradezco cuando me dejan pasar primero. No cosecharé igual cantidad de respuestas, pero seguramente son muchas más que si me quedara con la boca callada. Y me siento bien al hacerlo, porque estoy convencida de que si más personas lo practicaran, distinta sería la energía predominante que encontraríamos en la calle y en otros lugares.</p>



<p>Hay ciertas ocasiones en las que podemos llegar a omitir ser cordiales cada vez que se producen, en especial cuando damos por sentado que el otro tiene la obligación de hacer algo por nosotros (porque le pagamos, porque es nuestro subordinado en el trabajo o porque es nuestra pareja, hijo/a u otra persona muy cercana).</p>



<p>En estos casos, unas simples palabras o una sonrisa pueden cambiar todo el panorama.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tratar cordialmente a los demás derriba muros.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Les mejora el ánimo.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Los predispone a realizar sus tareas con más ganas, lo que augura mayor voluntad y un mejor desempeño.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Permite que se respire un clima más distendido.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Influye positivamente tanto en el hecho puntual como en futuros eventos similares.</li>
</ul>



<p>Entonces, te propongo que esta semana, tanto en el entorno laboral, con tu pareja, con otra gente cercana/lejana o con quien entres en contacto ocasionalmente, añadas a tu interacción “buenos días”, “por favor”, “gracias” o una sonrisa.</p>
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		<title>Entre likes, matches y chats: encuentros en línea</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Jan 2026 19:53:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Solos y solas]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy en día, se dan cada vez más y más romances “virtuales”. Por nuestra necesidad de comunicarnos, elegimos a alguien que está del otro lado de una computadora o teléfono, comenzamos a chatear y, en muchísimos casos, empieza una relación amorosa. El amor puede nacer de cualquier modo, y conocer gente en una aplicación es [&#8230;]]]></description>
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<p>Hoy en día, se dan cada vez más y más romances “virtuales”. Por nuestra necesidad de comunicarnos, elegimos a alguien que está del otro lado de una computadora o teléfono, comenzamos a chatear y, en muchísimos casos, empieza una relación amorosa.</p>



<p>El amor puede nacer de cualquier modo, y conocer gente en una aplicación es algo muy común para de todas las edades. ¿Quién no sabe de alguna pareja o matrimonio cuyo primer contacto fue en línea? Tiene grandes ventajas: es cómodo, económico, no hace falta que salgas de tu casa, ¡ni que te quites el pijama! Todo este ambiente de familiaridad puede hacerte bajar la guardia y jugarte en contra, al hacerte sentir demasiado “a gusto” con quien está del otro lado, diciéndote cosas bonitas que deseabas escuchar, acompañándote cuando lo deseas… Encontrar un mensaje de quien nos desvela es un placer enorme, comparable al que sintieron nuestros abuelos y nuestros padres/madres al recibir una carta de sus amores. Pero ellos sí se habían conocido personalmente de antemano, o los había presentado alguien en común que sabía de quién se trataba ese ser.</p>



<p>Por nuestro deseo de estar acompañados y en una pareja estable, podemos pasar por alto pormenores que nos indicarían que algo no es de la manera en la que lo describen. Zygmunt Bauman, en su libro “Amor Líquido”, expresa que los hombres y las mujeres estamos “desesperados” por relacionarnos. Intentar vincularse desde la desesperación de la soledad o para encontrar una pareja a cualquier costo puede causar que obviemos detalles importantísimos (que de otro modo, notaríamos), o no preguntar por miedo a  una desilusión. Lo fundamental es cuidarnos a nosotros mismos, no ensimismarnos en ilusiones propias que depositamos en otro, y abocarnos a saber quién es realmente esa persona que se muestra tan amable y atractiva por la red.</p>



<p>Te propongo que, si no tienes pareja, te abras al mundo de las aplicaciones por Internet para buscarla. En este mundo todo es posible, el único requisito necesario, a mi modo de ver, es tener mucho cuidado, corroborar que lo que te dicen sea consecuente con sus acciones y abrir tu corazón con el tiempo, a medida que se vayan tratando y tu interlocutor(a) te vaya dando razones inequívocas para que deposites tu confianza.</p>
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		<title>Cuando sanar también es aprender</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Jan 2026 11:42:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
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					<description><![CDATA[Creo que todos tenemos alguna conducta o interés recurrentes a los que dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía. La mía es aprender algo de cada circunstancia que atravieso. Tengo la costumbre de buscarle el lado brillante a las cosas. Claro, al igual que cada persona que está leyendo estas líneas, muchas veces eso [&#8230;]]]></description>
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<p>Creo que todos tenemos alguna conducta o interés recurrentes a los que dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía.</p>



<p>La mía es aprender algo de cada circunstancia que atravieso.</p>



<p>Tengo la costumbre de buscarle el lado brillante a las cosas.</p>



<p>Claro, al igual que cada persona que está leyendo estas líneas, muchas veces eso se me dificulta, porque lo que se me presenta va en detrimento mío.</p>



<p>Pero es especialmente en estos casos en los que intento -por todos los medios a mi alcance- llevar a la práctica este anhelo, porque encontré que es una excelente manera de que el tiempo pase hasta que las cosas se resuelvan. Si no, puedo terminar enroscándome con lo negativo del asunto, lo que podría incrementar la angustia o el desasosiego y encaminar mis pensamientos hacia lugares que es mejor no transitar, porque nada bueno aportan.</p>



<p>Hace un tiempo me diagnosticaron una bacteria muy resistente en el estómago (H. pylori). Pasé unas cuantas semanas bastante fastidiada por los síntomas físicos, lo que se sumó al tratamiento que me causó molestias extra (dos semanas de distintos medicamentos diarios).</p>



<p>Todos los días, al pensar en lo que estaba pasando o al sufrir los trastornos causados por la bacteria -y después, por los antibióticos-, enfoqué mi energía en obtener un aprendizaje. Estaba convencida, además, de que esta actitud me ayudaría a matar la bacteria y a curarme (Por suerte, tras un nuevo test, recibí el diagnóstico que tanto deseaba: la erradicación).</p>



<p>Aclaro que el “por qué me sucede esto a mí” o “por qué yo” no están dentro de la lista de opciones que yo exploraría, y tampoco me parecen preguntas conducentes a respuestas alentadoras o beneficiosas. Sí, en todo caso, el “para qué”, pues me vuelve a centrar en lo que busco permanentemente: qué saco en limpio de lo sucedido que me puede ayudar no solo a transitar el camino hacia el final de esta “pesadilla”, sino también a mejorar como persona, en mi fuero interno, en la relación con los demás.</p>



<p>Quiero compartir uno de los aprendizajes más importantes que tuve a raíz de este episodio.</p>



<p>Cuando uno está enfermo valora la salud de otra manera. Por lo que cada día de mejoría o de sentirme sin molestias severas pasó a ser (y sigue siendo) motivo de alegría.</p>



<p>Además, esto provocó que pensara en todas las cosas que, por tenerlas a diario (ya sea naturalmente o porque las fui alcanzando con los años), no valoro lo suficiente. Personas, objetos, situaciones.</p>



<p>Admito que a partir de ese punto se amplificaron sentimientos y emociones que estaban pasando un tanto desapercibidos (las múltiples actividades y los apuros hacen que perdamos el foco, sin quererlo).</p>



<p>Me agrada entender que lo que sucedió no fue en vano: me siento más plena y más entera aún que antes. Y estoy feliz con el rumbo que mi vida va tomando.</p>



<p>Que se produzcan contratiempos es inevitable. Deseo de corazón que la próxima vez que tengas que enfrentar un problema, logres un aprendizaje que te permita mejorar tu calidad de vida y ampliar tus horizontes más allá de lo que implique la resolución positiva de ese tema.</p>
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