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	<title>Posts con ejercicios | Mejora emocional - Merlina Meiler</title>
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	<description>Mejora emocional</description>
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	<title>Posts con ejercicios | Mejora emocional - Merlina Meiler</title>
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		<title>Conflictos saludables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 13:45:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Parejas]]></category>
		<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptación]]></category>
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<p>Lo que hace fuerte a una persona o a una pareja no es evadir los conflictos o jactarse de no discutir. No se puede tapar la realidad ni disfrazarla, esto sólo dura un corto tiempo. La ausencia de conflicto es la negación de su existencia. En toda ocasión que haya dos o más personas, habrá ciertos puntos en los que no piensen de la misma manera, es natural que así sea. Discutir es una manera de comunicarse. Siempre y cuando la discusión, entendida como intercambio de palabras y de ideas, esté basada en el respeto. A veces un simple comentario que en un principio parece sin sentido se transforma en una debacle. Esto indica que había temas subyacentes sin resolver, y que quedaron suspendidos en el aire hasta que la menor alusión a ellos hizo que estallen como una bomba.<br><br>Es peor hacer de cuenta que no pasa nada o que no se ha suscitado situación alguna que nos preocupa, nos incomoda o nos hace verdaderamente infelices, y relegarla “por el bien de la familia”, “para no pelear”, “si igual nada va a cambiar”. No enfrentar los acontecimientos y esperar que desaparezcan o se modifiquen por sí solos no demuestra madurez. Se pueden intercambiar opiniones de manera adulta, sin golpes bajos, para que el debate transcurra por carriles civilizados.</p>



<p>Muchas veces se comienza a charlar sobre un tema y sin saber cómo esto deriva en viejos rencores o temas recurrentes. Éste es un indicador de que hay situaciones del pasado que aún no se han saldado. O que hay heridas abiertas que siguen supurando ante el primer estímulo. Es una buena idea en estos casos respirar hondo, guardar la calma, tratar de no levantar el tono de voz y escuchar a nuestro interlocutor para tratar de comprender su punto de vista. Al pensar qué actitud tomar y evaluar opciones, no busques la aprobación de la otra persona, a cualquier precio, desoyendo tus necesidades, ni digas sólo lo que él o ella desean escuchar; ya que el precio que pagarás por esto será demasiado alto.</p>



<p>La falta de discusiones y de ideas encontradas, muchas veces, es sinónimo de ceder, dejar de lado nuestras creencias para abrazar las de la otra persona, por miedo a perderla, a que se enoje, o a que reaccione de una manera indeseada. Sacrificar tus creencias y tus principios nunca vale la pena, por nadie, ya que el hacerlo se generan conflictos interpersonales que drenarán tu energía y pueden provocar resentimiento contra la otra persona o un enojo difícil de tolerar contra ti mismo, dos actitudes que pueden hacer que tomes decisiones que darán como resultado lo contrario a lo que verdaderamente deseas.</p>



<p>No vale la pena volver a referirse nuevamente a hechos que ya han sido debatidos en otras oportunidades. Si te das cuenta que alguna herida no ha cicatrizado, toca el tema nuevamente en sólo una oportunidad, por última vez; date el gusto de expresar todo lo que sientes y necesitas decir, y deja en el pasado ese capítulo de tu vida. Permítete darle un cierre y ponle un punto final, ya que es la actitud más sana que puedes adoptar. Mira hacia el futuro de aquí en más con energías renovadas.</p>
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		<title>De la inacción a la acción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 13:12:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Desgano]]></category>
		<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
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					<description><![CDATA[Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡solo necesitas ponerte en acción!&#160; En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo. En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas [&#8230;]]]></description>
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<p>Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡solo necesitas ponerte en acción!&nbsp; En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo.</p>



<p>En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas no han salido como esperábamos. Se derrumbaron proyectos, sueños. Nos embarga un sentimiento de pesar y malestar, y querríamos quedarnos en casa todo el día, dentro de nuestro caparazón protector. O salimos a la calle compulsivamente sin rumbo fijo. Nos agobian preocupaciones, nos sentimos tristes, decepcionados. Probablemente pensemos en algún tema en particular de manera recurrente, y de hecho pasamos horas dándole vueltas al asunto.</p>



<p>Tal vez lloremos, ataquemos la heladera hasta vaciarla, o no nos pase bocado por la garganta. El patrón de conducta de cada persona para evadirse del presente es diferente, pero suele tener un denominador común: la inacción.&nbsp; Horas letárgicas frente al televisor. En muchos casos vemos que se repite la misma rutina, día tras día. Preferimos el mutismo y la reclusión. O para descargarnos, a lo sumo ,hacemos llamados telefónicos interminables que nos hacen recrear nuestra angustia.&nbsp; En realidad no generamos nada nuevo, solo nos volvemos a sumergir en lo mismo una y otra vez.&nbsp;</p>



<p>Para no enfrentar el presente la gente busca diferentes vías de escape. Una es el disgusto constante, la queja por la queja misma. Nada de lo que hacemos nos satisface y todo tiene el mismo color gris.&nbsp; No disfrutamos de la vida, las cosas que hacemos no nos completan, siempre nos falta algo. No estamos centrados en el presente, sino en comparar situaciones pasadas con lo actual.</p>



<p>Otra razón que nos paraliza en el presente es la pre-ocupación. Nos sentamos a pensar qué pasaría si tal o cual evento se produjese, en vez de hacer algo activamente para evitarlo (si es posible), o de pasar nuestro tiempo disfrutándolo y haciendo cosas productivas. La pre-ocupación nos llena de ansiedad y temor, creamos estas sensaciones y las vivimos como si fueran reales, mientras que son meramente el producto de nuestra mente que trata de sacarnos de nuestro centro y de nuestro momento presente.</p>



<p>¿Recuerdas la última vez que te pre-ocupaste por algo seriamente? ¿Cuánto tiempo pasaste pensando en el tema, inmóvil? ¿Cómo te sentiste? ¿Qué te dijiste? ¿Valió la pena haber malgastado todo ese tiempo y esa energía en elucubrar situaciones que no son reales? Si tienes miedo de, por ejemplo, contraer una enfermedad, ¿no es mejor vacunarse, ir al médico, dejar de comer ciertas comidas, aprender a cocinar otras, hacer ejercicio, etc., en vez de quedarse sentado pensando en qué síntomas crees que tienes y qué pasaría si te enfermaras?</p>



<p>Si alguna de las conductas descritas anteriormente se aplica a tu caso, estás tratando de evadir el presente mediante recursos poco saludables. Para salir de la situación que te paraliza, te propongo dos acciones: la primera es ponerle una fecha al día que vas a concentrarte en el problema que te atañe, de este modo, por ejemplo:&nbsp; “Ahora me doy cuenta que no quiero enfrentar que &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;, voy a volver a pensar en este tema el día &#8230;&#8230;. por la mañana, cuando ya estaré más preparado para encararlo”.</p>



<p>Para la segunda acción, hace falta cambiar nuestros hábitos, salir de las rutinas prefijadas, hacer algo distinto que implique ponernos en movimiento.&nbsp; Cualquier cosa que hagas estará bien, siempre y cuando genere un cambio productivo en las actividades que viniste haciendo. Las mujeres cuando estamos tristes solemos ir al salón de belleza a cambiarnos el peinado. ¡Al menos nos estamos poniendo en movimiento y cambiamos el patrón!</p>



<p>¿Cómo logramos dar este paso? Decide ahora, mientras lees este artículo, hacer algo distinto hoy. Apenas una sola cosa. Permítete, solo por hoy, llevar a cabo algo que hace tiempo quieras hacer. O que los demás desalentaron “porque ya no eres un niño”, “no es para mujeres”, “sale demasiado dinero”, o limitaciones semejantes. O algo que se te ocurra en este preciso instante que sea diferente a tus actividades habituales. Fíjate cómo te sientes. Una vez que quiebres el círculo de la inacción y te pongas en movimiento tu vida se irá llenando progresivamente de más y más colores.</p>
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		<title>Acumulación emocional</title>
		<link>https://merlinameiler.com/acumulacion-emocional/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Aug 2025 11:13:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Paz interior]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay ciertos momentos en los que no damos más. Las cosas se han salido de su orden habitual (o del que desearíamos) y nos sentimos abrumados, sin saber qué hacer o hacia dónde movernos. Estamos exhaustos, sin fuerzas y con pocas esperanzas de que las cosas cambien para bien. Pero hallar una salida es posible. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hay ciertos momentos en los que no damos más. Las cosas se han salido de su orden habitual (o del que desearíamos) y nos sentimos abrumados, sin saber qué hacer o hacia dónde movernos. Estamos exhaustos, sin fuerzas y con pocas esperanzas de que las cosas cambien para bien.</p>



<p>Pero hallar una salida es posible.</p>



<p>Por lo general, cuando nos encontramos en una situación de este tenor, hubo varios alertas que fuimos pasando por alto hasta llegar a esta coyuntura: situaciones molestas que toleramos porque estábamos convencidos que era lo mejor, pero que fueron aumentando en intensidad y en cantidad; hoy no está claro qué rumbo tomar para volver a sentir paz.</p>



<p>Así como se pueden acumular muchas cosas en un clóset, también podemos cargarnos emocionalmente en demasía, en especial, en caso de:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>No enfrentar los problemas (hacer todo lo posible para esquivarlos solo los potencia)</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tolerar más de la cuenta</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>No hablar cuando deberíamos haberlo hecho</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tener una actitud pasiva</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>No tomar decisiones y dejarnos llevar por lo que otros establecen</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Aceptar lo inaceptable</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Parejas fallidas una y otra vez, sin detenernos a reflexionar qué responsabilidad tenemos en ellas y qué sería bueno que cambiemos para tener éxito en el próximo intento</li>
</ul>



<p>La verdad es que seguimos hacia adelante empujando para alcanzar nuestro objetivo o motivados por él (por ejemplo, consolidar la pareja, mantener unida la familia, sostener un trabajo, no pelear ni generar situaciones de enfrentamiento).</p>



<p>Hoy es un buen día para ir dejando atrás la acumulación emocional que padeces.</p>



<p>Es un proceso que da excelentes resultados si lo inicias y sigues hacia adelante el tiempo que sea necesario. Apenas tengas unos minutos libres, sígueme en este ejercicio simple y eficaz:</p>



<p>Ocúpate de un tema a la vez &#8211; ¿cuál es la carga emocional más pesada? Enfócate en ella por última vez.</p>



<p>¿Estás dispuesto a dejarla atrás? Su compañía ha llenado vacíos hasta ahora, al dejarla partir sentirás un alivio que hace mucho tiempo no experimentas. Si la respuesta es sí, observa lo que causa ese estrés emocional en perspectiva, como si fueras otra persona.</p>



<p>¿Qué ves? ¿Qué te dices? ¿Qué sientes? ¿Cuántas personas más están involucradas? (Toma el tiempo que precises para llegar a estas respuestas).</p>



<p>Imagínate viviendo sin este sentimiento de acumulación emocional durante varios minutos. Fíjate cómo respiras más pausadamente, incluso es probable que los músculos de tu cara dejen de estar tensos, que adoptes una posición corporal más erguida, que algún síntoma físico desaparezca, cuando menos durante un rato.</p>



<p>Quédate con esta imagen liviana, de quietud interior, y mientras la disfrutas, contesta esta pregunta:</p>



<p>¿Cómo has llegado hasta ahí?</p>



<p>Lo primero que te venga a la mente te dará las pautas para el primer paso efectivo que puedes dar para mejorar tu calidad de vida.</p>
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		<title>Patrones familiares mutantes (con ejercicio)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jan 2025 17:55:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Posts con ejercicios]]></category>
		<category><![CDATA[Superación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Perdón]]></category>
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					<description><![CDATA[Este artículo trata sobre conductas reiteradas que nos hacen obtener resultados no deseados, similares a los que lograron otros miembros de nuestra familia o entorno. Finaliza con un ejercicio para deshacernos de lo que no es nuestro con el fin de hallar qué es lo que realmente deseamos para nuestra vida y conectarnos con esto. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Este artículo trata sobre conductas reiteradas que nos hacen obtener resultados no deseados, similares a los que lograron otros miembros de nuestra familia o entorno. Finaliza con un ejercicio para deshacernos de lo que no es nuestro con el fin de hallar qué es lo que realmente deseamos para nuestra vida y conectarnos con esto.</p>



<p>Hay una conducta que reiteras con cierta frecuencia y que te hace llegar a un lugar indeseado. Tal vez haya algo en ti que te gustaría cambiar, aunque no sepas bien que es, pero sí estás consciente que quieres obtener lo que deseas y no aquello que te perturba. Notas o intuyes que esta conducta de la que no puedes deshacerte fácilmente es aprendida, es heredada de un miembro de la familia, porque te ves a ti mismo mientras sigues las huellas delimitadas por los patrones de comportamiento de esa persona, a tu manera, con tu toque especial. Incluso te has comparado con esa persona en más de una ocasión: “ni mi papá ni mi tío ni yo tenemos suerte en el trabajo”, “mi mamá y mi abuelo tienen dolores de espalda frecuentes y yo también”, “mis padres se separaron y los hijos de padres separados corren la misma suerte” e ideas de ese tenor.</p>



<p>La manera de relacionarte con gente de tu mismo sexo, o del sexo contrario, tu óptica hacia el trabajo o el estudio, hacia el dinero, la concreción de una familia, se basa en lo que viste, lo que percibiste o lo que te dijeron mientras crecías. Solemos emular los patrones de comportamiento de nuestros padres o de nuestros familiares más cercanos pensando que nos pertenecen. Cabe destacar también que el poder de la palabra es inmenso, y repetir frases ajenas hasta adoptarlas como creencias condiciona nuestro desarrollo personal a lo que otras personas creyeron que era bueno o malo para ellos mismos.</p>



<p>Al ir desarrollando nuestra personalidad, vemos lo que hacen los mayores que nos rodean y tratamos de hacer lo mismo instintivamente. Adoptamos estos modelos como nuestros desde que somos pequeños, y los modificamos para ajustarlos a nuestra propia manera de ver y expresar las cosas, aunque el resultado es el mismo que el que logra esa persona. Copiar patrones de éxito suele ser algo muy bueno y positivo, pero cuando la conducta nos lleva a situaciones dolorosas o que no deseamos en absoluto, o incluso nos provoca enfermedades e insatisfacción permanente, nos damos cuenta de que ya es hora de hacer unos pequeños arreglos para despojarnos de esta pesada herencia.</p>



<p>Asimismo, imitar las acciones e incluso utilizar las mismas palabras y los mismos conceptos de algún ser muy querido o allegado a nuestro corazón es una manera de honrarlo, de reconocer que lo que hace tiene valor para nosotros. Es asegurarle que nos criaron bien, y también sentirnos seguros por la comodidad de transitar por patrones familiares conocidos.</p>



<p>Si esa persona ya no está entre nosotros, copiar su comportamiento nos hace sentir que mantenemos viva su memoria permanentemente. Tal vez no adoptemos estas actitudes de manera premeditada o consciente, y ahora que notamos que estamos obteniendo el mismo resultado que nuestros padres o tíos, o alguna figura importante, no queramos deshacernos del todo de frases o modelos que repetimos, ya que de este modo nos aferramos al recuerdo de quien tanto significó para nosotros.</p>



<p>Lo que sucede es consecuencia de tus actos: piensa que si ya varias veces hiciste lo mismo y obtuviste idéntico resultado, que no fue el que tú anhelabas, es hora de que transformes tus acciones de manera tal que llegues a otro lugar. No traicionas a ningún miembro de tu familia si dejas de copiar sus actitudes y asumes las tuyas propias, aquéllas que te llevarán a buen puerto, el que tú elijas. En realidad, dejarás de traicionar tus ideales y te conectarás con tus necesidades y objetivos genuinos.</p>



<p>En el momento que le devuelvas a esa/s persona/s lo que les pertenece y encuentres lo que tú realmente deseas, tu relación con ellas cambiará, será más cristalina. Podrás estar a cargo de tus decisiones y de tus actos. ¿Estás dispuesto a hacer este gran cambio favorable?</p>



<p>Cuando contestes que sí, te propongo que hagas el siguiente ejercicio, bien vale la pena dedicarle unos minutos:</p>



<p>Paso 1: Siéntate en algún lugar en el que haya quietud, en el que no te puedan interrumpir durante un ratito.</p>



<p>Paso 2: Relaja tu cuerpo y respira hondo unas 10 veces.</p>



<p>Paso 3: Piensa que detrás de ti, del lado derecho de tu cuerpo, está parada tu madre. Con mucho amor, dile que le devuelves las cosas que eran de ella, que le pides disculpas por haberlas usado, que le agradeces por todo lo que ha hecho por ti, que ya no las necesitas. Tómate unos minutos para hacerlo.</p>



<p>Paso 4: Luego, manteniendo la misma cadencia de respiración lenta, imagina detrás de ella a tu abuela materna (aunque no la hayas conocido) y haz lo mismo que en el paso anterior: con mucho amor, pídele disculpas por haber tomado cosas que eran de ella, y devuélveselas. Agradécele y dile que ya no las necesitas.</p>



<p>Paso 5: Atrás de ella, imagina a tus tías y primas, una por una, o en conjunto (no importa si no las conociste o no recuerdas sus nombres). Haz la misma devolución que en el paso 1.</p>



<p>Paso 6: Atrás de ellas, imagina las figuras femeninas que vayan apareciendo en tu mente, y haz la misma devolución que en el paso 1.</p>



<p>Paso 7: Una vez hayas terminado, mientras sigues respirando lenta y pausadamente, imagina del lado izquierdo a tu padre. Con mucho amor, dile que le devuelves las cosas que eran de él, que le pides disculpas por haberlas tomado, que le agradeces por todo lo que ha hecho por ti, que ya no las necesitas. Tomate el tiempo que precises para hacerlo.</p>



<p>Paso 8: Atrás de él, imagina a tu abuelo paterno, aunque no lo hayas conocido, y haz la misma devolución, con mucho amor y agradecimiento, pidiéndole disculpas por haberte apropiado de cosas de él.</p>



<p>Paso 9: Atrás de tu abuelo, imagina a tus tíos y primos, aunque no recuerdes todos sus nombres, lo puedes hacer uno por uno o en conjunto. Haz la misma devolución que en los pasos anteriores.</p>



<p>Paso 10: Finalmente, imagina las figuras masculinas que vayan apareciendo en tu mente, y haz la misma devolución que en los pasos anteriores.</p>



<p>Fin del ejercicio.</p>
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