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	<title>Historias | Mejora emocional - Merlina Meiler</title>
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	<description>Mejora emocional</description>
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	<title>Historias | Mejora emocional - Merlina Meiler</title>
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		<title>Cuando sanar también es aprender</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Jan 2026 11:42:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
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					<description><![CDATA[Creo que todos tenemos alguna conducta o interés recurrentes a los que dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía. La mía es aprender algo de cada circunstancia que atravieso. Tengo la costumbre de buscarle el lado brillante a las cosas. Claro, al igual que cada persona que está leyendo estas líneas, muchas veces eso [&#8230;]]]></description>
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<p>Creo que todos tenemos alguna conducta o interés recurrentes a los que dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía.</p>



<p>La mía es aprender algo de cada circunstancia que atravieso.</p>



<p>Tengo la costumbre de buscarle el lado brillante a las cosas.</p>



<p>Claro, al igual que cada persona que está leyendo estas líneas, muchas veces eso se me dificulta, porque lo que se me presenta va en detrimento mío.</p>



<p>Pero es especialmente en estos casos en los que intento -por todos los medios a mi alcance- llevar a la práctica este anhelo, porque encontré que es una excelente manera de que el tiempo pase hasta que las cosas se resuelvan. Si no, puedo terminar enroscándome con lo negativo del asunto, lo que podría incrementar la angustia o el desasosiego y encaminar mis pensamientos hacia lugares que es mejor no transitar, porque nada bueno aportan.</p>



<p>Hace un tiempo me diagnosticaron una bacteria muy resistente en el estómago (H. pylori). Pasé unas cuantas semanas bastante fastidiada por los síntomas físicos, lo que se sumó al tratamiento que me causó molestias extra (dos semanas de distintos medicamentos diarios).</p>



<p>Todos los días, al pensar en lo que estaba pasando o al sufrir los trastornos causados por la bacteria -y después, por los antibióticos-, enfoqué mi energía en obtener un aprendizaje. Estaba convencida, además, de que esta actitud me ayudaría a matar la bacteria y a curarme (Por suerte, tras un nuevo test, recibí el diagnóstico que tanto deseaba: la erradicación).</p>



<p>Aclaro que el “por qué me sucede esto a mí” o “por qué yo” no están dentro de la lista de opciones que yo exploraría, y tampoco me parecen preguntas conducentes a respuestas alentadoras o beneficiosas. Sí, en todo caso, el “para qué”, pues me vuelve a centrar en lo que busco permanentemente: qué saco en limpio de lo sucedido que me puede ayudar no solo a transitar el camino hacia el final de esta “pesadilla”, sino también a mejorar como persona, en mi fuero interno, en la relación con los demás.</p>



<p>Quiero compartir uno de los aprendizajes más importantes que tuve a raíz de este episodio.</p>



<p>Cuando uno está enfermo valora la salud de otra manera. Por lo que cada día de mejoría o de sentirme sin molestias severas pasó a ser (y sigue siendo) motivo de alegría.</p>



<p>Además, esto provocó que pensara en todas las cosas que, por tenerlas a diario (ya sea naturalmente o porque las fui alcanzando con los años), no valoro lo suficiente. Personas, objetos, situaciones.</p>



<p>Admito que a partir de ese punto se amplificaron sentimientos y emociones que estaban pasando un tanto desapercibidos (las múltiples actividades y los apuros hacen que perdamos el foco, sin quererlo).</p>



<p>Me agrada entender que lo que sucedió no fue en vano: me siento más plena y más entera aún que antes. Y estoy feliz con el rumbo que mi vida va tomando.</p>



<p>Que se produzcan contratiempos es inevitable. Deseo de corazón que la próxima vez que tengas que enfrentar un problema, logres un aprendizaje que te permita mejorar tu calidad de vida y ampliar tus horizontes más allá de lo que implique la resolución positiva de ese tema.</p>
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		<title>Recuerdos de la adolescencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 14:40:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Paz interior]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando miro hacia atrás, me parece increíble haber llegado a ser quien soy hoy. Es que en la adolescencia no contaba conmigo… De hecho, hasta creo que yo misma me jugaba en contra. Cuando leo mensajes que me envían quienes están pasando por esa etapa de dudas y de incertidumbre, me identifico en profundidad con [&#8230;]]]></description>
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<p>Cuando miro hacia atrás, me parece increíble haber llegado a ser quien soy hoy.</p>



<p>Es que en la adolescencia no contaba conmigo…</p>



<p>De hecho, hasta creo que yo misma me jugaba en contra.</p>



<p>Cuando leo mensajes que me envían quienes están pasando por esa etapa de dudas y de incertidumbre, me identifico en profundidad con ellos: creo que tener buena memoria es una de las mejores opciones para permanecer a flote en todas las circunstancias que se nos presenten de cara a un futuro pleno, fruto de lecciones aprendidas.</p>



<p>En mi caso, creo que la adolescencia &nbsp;fue una de las etapas más difíciles que me tocó atravesar.</p>



<p>Más allá de que hubo un par de acontecimientos objetivos que podrían avalar que las cosas no se me presentaban con facilidad e incluso podrían excusar determinados comportamientos o estados de ánimo para nada recomendables, lo primordial es que yo lo sentía de ese modo.</p>



<p>Por este motivo, esa era mi realidad.</p>



<p>Es que aquello que rige nuestra relación con un hecho o con el recuerdo de eventos pasados es nuestra percepción: si bien los de afuera pueden suponer o considerar que lo que nos pasa no es tan grave e incluso no comprendernos en absoluto, la procesión va por dentro.</p>



<p>Las sensaciones que experimentaba minaban mi autoestima y me hicieron vulnerable a los estímulos y a las opiniones externas.</p>



<p>Y tuve la enorme suerte de poder salir airosa, de armarme con el transcurso de los años y de llegar a revertir muchos de esos conflictos internos, para transformarme en un ser adulto responsable y con las capacidades que son importantes para mí (de autocrítica, de perdonar, de disfrutar, entre otras).</p>



<p>Ha sido un “trabajito” diario que hoy me permite estar posicionada en la vida en un lugar que considero bueno y positivo.</p>



<p>MÁS ADOLESCENCIA</p>



<p>Aunque la adolescencia sea un recuerdo lejano, es común que se presenten situaciones en las que recreas y vuelves a experimentar los sentimientos que te embargaron en esa instancia.</p>



<p>Y te encuentras sin rumbo.</p>



<p>Porque lo has perdido en la vorágine de acontecimientos que se sucedieron o porque nunca has tenido (hasta ahora) la claridad necesaria para avanzar a paso firme y decidido.</p>



<p>Pero en algún momento se hace la luz.</p>



<p>Aunque tú no la veas actualmente o creas que encontrar una solución o un camino no está a una distancia razonable, te está aguardando en algún punto.</p>



<p>No puedo darte un cálculo del tiempo; sí puedo asegurarte que la posibilidad de que se transforme en tu realidad está al alcance de tus manos.</p>



<p>Puedes convertirte en quien desees y sentir orgullo.</p>



<p>Y también mirar hacia atrás con cariño y comprensión. Y cuando te preguntes si todo lo acaecido ha valido la pena, la única respuesta será: ¡Sí, por supuesto!</p>
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		<title>Acostumbrado al sufrimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Sep 2025 14:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro]]></category>
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					<description><![CDATA[Me quedé observándolo porque su actitud, cuando lo conocí, me había parecido incomprensible. Y esta impresión fue aumentando a medida que el tiempo fue transcurriendo. Sus manos pueden modelar cabellos de mujeres como pocos. Sabe exactamente qué corte le queda mejor a cada persona y los realiza con maestría y rapidez. Trabaja con ahínco pero [&#8230;]]]></description>
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<p>Me quedé observándolo porque su actitud, cuando lo conocí, me había parecido incomprensible. Y esta impresión fue aumentando a medida que el tiempo fue transcurriendo.</p>



<p>Sus manos pueden modelar cabellos de mujeres como pocos. Sabe exactamente qué corte le queda mejor a cada persona y los realiza con maestría y rapidez.</p>



<p>Trabaja con ahínco pero siempre hasta cierto límite. Cuando apenas ha cubierto sus necesidades básicas, comienza a boicotearse, a faltar, a incumplir con sus clientes. A jugar en contra de si mismo.</p>



<p>No se trata de un hombre perezoso ni de alguien a quien no le guste trabajar o que no respete su palabra o el tiempo de los demás; simplemente, Pedro había pasado tantas carencias de niño que ese sentimiento, para él, es su hogar.</p>



<p>Además, su propia madre había padecido grandes penurias para que a él y a su hermano no les faltara nada. No siempre había logrado cumplir con su cometido, pero marcó un ejemplo para Pedro con tinta indeleble: ganarás el pan con el sudor de tu frente. Pedro entendió que solo se trataba del pan.</p>



<p>Lo he observado en distintas ocasiones y reiteradamente me pregunté lo mismo: ¿por qué, siendo tan capaz y talentoso, no puede mejorar su nivel de vida y siempre –en sus propias palabras– cuenta con lo justo o incluso, ciertos meses, con algo menos?</p>



<p>¿Qué haría falta, entonces, para que acceda a una calidad de vida un poco mejor y más relajada? ¿A darse algún gusto? ¿A unas vacaciones? Es que se encontraría con un panorama absolutamente desconocido para él y entiendo que, por su historia familiar, estar un poco más holgado podría llegar a desestabilizarlo. Es muy allegado a sus valores familiares y es posible que crea que tener algún dinero extra (o incluso más) y superarlos económicamente sería, simple y llanamente, un modo de traición.</p>



<p>Por ello, siente que así son las cosas y no ve la posibilidad de acceder a otras realidades, las que le resultan completamente ajenas e inalcanzables.</p>



<p>¿Esto puede modificarse?</p>



<p>Claro que sí. Un modo de dar un paso adelante es explicarle toda esta problemática, lo que la genera y asegurarle que el progreso económico de él implicará el de toda su familia –además del orgullo de su madre- y que sería muy importante que pueda darse la oportunidad de alcanzarlo.</p>
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		<title>Patrones familiares no mutantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merlina Meiler]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jan 2025 18:03:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
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					<description><![CDATA[La encontré un día caminando por la calle, éramos viejas conocidas. Nos sentamos a hablar en una esquina, Me contó su historia, que estaba teñida de un color gris tan oscuro como el cielo de mi ciudad natal, esa tarde. Parecía que iba a llover copiosamente, tan compactas se veían las nubes. Y éste fue [&#8230;]]]></description>
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<p>La encontré un día caminando por la calle, éramos viejas conocidas. Nos sentamos a hablar en una esquina, Me contó su historia, que estaba teñida de un color gris tan oscuro como el cielo de mi ciudad natal, esa tarde. Parecía que iba a llover copiosamente, tan compactas se veían las nubes. Y éste fue su relato…</p>



<p>Él se fue.</p>



<p>Cerró la puerta de un golpe, como tantas veces, y partió, dejándola en la más profunda soledad. Las escenas se repitieron en su mente una y otra vez: violencia, caos, emociones entremezcladas, un sinfín de insultos y agravios lacerantes.</p>



<p>Sabía que vendrían días de malestares físicos de la más amplia variedad. De una incomprensión tal que las paredes inexpugnables del maltrato se levantarían como estandartes de guerra, en la que el vencedor y la vencida eran siempre los mismos.</p>



<p>¿Pero por qué seguía soportando semejante injusticia? ¿Cuántas veces se había prometido a sí misma irse, dejar todo y comenzar una vida nueva? ¿Por qué le resultaba tan difícil hacerlo? ¿Qué se lo impedía? Había algo dentro de ella que se activaba cada vez que decidía rebelarse contra el estado de infelicidad permanente.</p>



<p>No había sido criada de esa manera, siempre le habían dicho, entre sonrisas, que ella era un tesoro. ¡En su casa nadie había padecido ninguna clase de abuso!</p>



<p>Aunque pensándolo bien&#8230; ¿qué es el abuso, específicamente? ¿Es sólo un tema físico? ¿Incluye el maltrato psicológico, aunque no sea tan notorio a simple vista, o hay algo más detrás de esta palabra tan temida?</p>



<p>Su padre, que miraba televisión el domingo entero tirado en un sillón con una cerveza en la mano, sin siquiera posar sus ojos sobre su madre, ¿no era abusivo?</p>



<p>El abuelo, siempre exigiendo que lo atiendan porque &#8220;él ya está viejo y cansado&#8221;, ¿no abusa de su situación?</p>



<p>La tía Carlota, con sus pastillas de todos tamaños y colores para los malestares cambiantes que la aquejan, ¿no abusa de ser una &#8220;pobrecita yo que estoy enferma&#8221;?</p>



<p>Y la prima Julieta, cuyo marido no se comportó como un Romeo y la abandonó, escapándose con la hija de los vecinos, que ni siquiera había cumplido 20 años, ¿no abusa de su estado de esposa abandonada para justificar sus frecuentes salidas nocturnas sin que la familia la juzgue por ello?</p>



<p>A medida que hablaba, notaba que había un denominador común entre su relato personal y el de su familia: estaba copiando patrones familiares de abuso que estaban instalados muy profundamente en ella, aunque no se había dado cuenta. Hasta ese instante dejé que hablara sin interrumpirla, y me pareció un buen momento para decirle que yo veía lo mismo que ella en su relato. Le expliqué que ella había adaptado esos patrones a su manera de ver, sentir y hacer las cosas. En otras palabras, que le había agregado a ese modelo predeterminado su toque personal para disfrazarlo, pero que la raíz del modelo era la misma, no mutaba.</p>



<p>Miró el cielo. Vio el primer rayo de sol que logró filtrarse entre las nubes grises. Un pájaro multicolor comenzó a trinar tímidamente. Con lágrimas en los ojos, susurró que estaba atascada en un área de su vida y que le costaba hallar la fuerza para cambiar. Añadió, entrecortadamente, que no tenía ni idea de cómo hacerlo.</p>



<p>&#8220;¿Sabes algo?&#8221; Le dije, sonriendo por primera vez. &#8220;Hablar acerca de lo que te pasa es el primer paso para una vida más sana y positiva. Ahora, si te parece bien, juntas vamos a buscar los recursos que van a contribuir a que tengas un presente feliz&#8221;.</p>



<p>Ella, con un nuevo brillo en sus ojos, asintió con la cabeza. Y nos quedamos platicando durante un buen rato, mientras cada vez más y más rayos de sol se filtraban entre las nubes.</p>
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